The Guardian: Un médico de Gaza regresa tras la prisión y presencia la destrucción de un sistema de salud completo
Edición y traducción: República de Palestina
Enero 2026
Para leer la entrevista completa en ingles a través de Chronical Palestine haz clic aquí
اقرأ بالعربية
Después de 665 días en las prisiones de la ocupación “israelí”, lo que más temía el Dr. Ahmed Mahna, anestesiólogo palestino, no eran los efectos del encarcelamiento ni los años de ausencia forzada, sino el momento de su regreso. Un regreso documentado por el periódico británico The Guardian en un extenso informe humanitario, en el que se revela cómo el médico de Gaza se enfrentó a una realidad más dura que sus peores pesadillas.
Hospital sin vida
Cuando Mahna llegó al Hospital Al-Awda, en el norte de la Franja de Gaza —un lugar que constituyó gran parte de su trayectoria profesional antes de su detención— no encontró un hospital en el sentido habitual, sino edificios deteriorados, departamentos destruidos y equipos silenciosos que habían perdido su funcionalidad. Una escena que describió como asfixiante, confesando que no pudo contener las lágrimas al ver la magnitud de la destrucción.
El hospital, que solía estar lleno de pacientes y personal médico, se había convertido en una estructura incapaz de cumplir con sus funciones más básicas:
No había quirófanos equipados, ni suficientes instrumentos de anestesia, ni medicinas esenciales para salvar a los heridos, ni colas de pacientes que dependieran del hospital como uno de los pilares de la salud en el norte de Gaza.
«No hay personal, no hay equipos, no hay medicinas»
Bajo este titular, The Guardian describe la situación del trabajo médico en Gaza hoy en día, donde los doctores operan en condiciones que se asemejan a zonas de desastre permanentes, y se ven obligados a tomar decisiones difíciles ante la ausencia de opciones médicas.
En un testimonio visual difundido a través de Al Jazeera (haz clic para ver el testimonio en video), el Dr. Mahna aparece dentro del hospital, señalando que el lugar ya no puede cumplir con su papel humanitario, y subraya que la falta de personal, equipos y medicinas convierte la labor médica en un intento desesperado por mantener con vida lo que aún puede salvarse.
75 colegas desaparecidos
El shock no residía solo en la destrucción material. Según el informe, Mahna descubrió que 75 de sus colegas del Hospital Al-Awda habían sido martirizados durante su detención. Nombres que conocía, caras con las que trabajó, desaparecieron del escenario, dejando un vacío enorme en el personal médico, especialmente en especialidades críticas.
La pérdida no se detiene allí: los datos citados por el periódico, provenientes de organizaciones médicas no gubernamentales, indican que aproximadamente 1,200 trabajadores sanitarios palestinos fueron asesinados desde el 7 de octubre de 2023, mientras que 384 más fueron detenidos por el ejército de ocupación “israelí”, en uno de los golpes más severos sufridos por cualquier sistema de salud moderno.
El hambre entra en las salas de tratamiento
The Guardian vincula el colapso del sistema de salud con la crisis alimentaria, señalando que el 77% de la población de Gaza sufre niveles graves de inseguridad alimentaria, incluidos cerca de 100,000 niños, según datos de la Organización Mundial de la Salud.
El informe afirma que la desnutrición ya no es una crisis aislada, sino un factor letal que incrementa la gravedad de las enfermedades y convierte casos simples en situaciones que amenazan la vida, mientras los hospitales son incapaces de brindar el tratamiento necesario.
Tregua sin seguridad humanitaria
A pesar de las conversaciones sobre una posible tregua, el periódico señala que la situación humanitaria en Gaza sigue siendo explosiva, ya que las secuelas de la guerra no han cesado y no ha comenzado ningún proceso real de recuperación, debido a las restricciones en la entrada de ayuda médica y humanitaria.
El informe advierte que los planes israelíes de limitar o revocar las licencias de organizaciones no gubernamentales podrían paralizar aún más la labor humanitaria, poniendo en riesgo a cientos de miles de personas que dependen de las últimas líneas de salvación disponibles.
Acusaciones de destrucción sistemática
El reporte no se limita a narrar los hechos, sino que transmite acusaciones directas: The Guardian menciona que organizaciones internacionales de derechos humanos y un comité de la ONU concluyeron que existe una destrucción sistemática del sistema de atención sanitaria en Gaza, considerando que lo ocurrido puede calificarse como políticas que encajan dentro del marco de genocidio.
Regreso al trabajo entre los escombros de la esperanza
A pesar de todo, Mahna regresó a trabajar inmediatamente después de ser liberado, un paso que el periódico describe como una mezcla de deber y desesperación. El médico trabaja hoy exhausto física y psicológicamente, con un sentimiento pesado de que la Gaza que conoció ya no existe, y con un futuro familiar suspendido en un vacío abierto.
The Guardian concluye que la historia de Ahmed Mahna no es una excepción, sino un testimonio vivo del colapso de un sistema de salud completo, y de una guerra cuyos efectos no se detienen en los bombardeos, sino que se extienden hasta el derecho a la atención médica y a la vida.





