Anis Safouri – Ex prisionero palestino liberado

República de Palestina – Febrero de 2026

Se repiten las declaraciones del presidente estadounidense Trump vinculadas a amenazas relacionadas con la seguridad nacional europea, desde la anexión de Groenlandia, pasando por los ataques al presidente francés, hasta la amenaza de retirar a España de la OTAN. Al profundizar un poco en el impacto práctico de estas declaraciones, encontramos múltiples acciones que trabajan activamente para socavar a los Estados europeos y la propia idea de la Unión Europea. Un ejemplo claro de ello es la desinformación y la presión ejercidas por Estados Unidos que contribuyeron a la salida del Reino Unido de la Unión Europea.

Algunos vinculan estas declaraciones con la personalidad del presidente estadounidense Trump, y es evidente que esta personalidad se ha convertido en un elemento central para intentar comprender la política exterior estadounidense. Sin embargo, el eje central de este artículo se enfocará en identificar quiénes son los actores que se benefician económicamente de estas acciones y declaraciones, y en responder a la pregunta de si Europa ha caído en una serie de trampas diseñadas para destruir la Unión Europea.

Para responder a estas preguntas, el artículo se centrará en el aspecto económico de los beneficiarios de las declaraciones y acciones llevadas a cabo por Estados Unidos. El texto sostiene que las potencias económicas europeas representan un alto nivel de competencia para la economía y los poderes económicos estadounidenses. Aunque es cierto que las empresas multinacionales son una realidad, el resultado final de las ganancias a nivel internacional puede entenderse de la siguiente manera: toda empresa multinacional genera beneficios —a través de impuestos, intereses políticos y empleo— para los Estados con los que está vinculada, lo que crea una relación de intereses vitales entre dichos gobiernos y la continuidad de estas empresas.

En el marco de la comprensión de esta competencia, se intentará simplificar al máximo sin caer en la falacia de la simplificación excesiva. La competencia europea “como bloque” frente a Estados Unidos es multidimensional y abarca múltiples sectores, pero en términos generales puede entenderse como la tercera mayor amenaza después de China, teniendo en cuenta que Europa supera a China en algunos sectores, especialmente en calidad y estándares, al menos hasta ahora. Por ejemplo, la principal competencia en el sector de la aviación civil se da entre Europa y Estados Unidos, entre Airbus y Boeing. Además, el tamaño de la economía europea es comparable al de la economía china, aunque China presenta tasas de crecimiento superiores. Por lo tanto, este planteamiento se basa principalmente en el conjunto de la economía, el nivel de independencia y la capacidad de protección, y no en un sector aislado.

Sectores estadounidenses que se benefician del debilitamiento de la Unión Europea

La Unión Europea constituye un objetivo lógico si se analiza el sistema internacional desde la teoría marxista, ya que posee una moneda que representa un competidor real del dólar. La eurozona es un mercado financiero relevante que se basa en una moneda unificada. Aunque el euro está vinculado al dólar, es una moneda utilizada más allá de las fronteras de un solo Estado y goza de una alta credibilidad. Esto representa una amenaza y una competencia para el capital financiero estadounidense, especialmente para un sector que se ha vuelto cada vez más agresivo con la acumulación de capital, sumado a amenazas adicionales como las monedas digitales.

Europa también se perfila como un competidor futuro en el ámbito del capital industrial, gracias a infraestructuras industriales con alto potencial. El continente europeo posee una base industrial relativamente sólida, especialmente en Alemania, que cuenta con cadenas productivas fuertes y competitivas en varios sectores, además de instituciones científicas estrechamente integradas en los mercados industriales y de servicios.

El mercado europeo se caracteriza por una capacidad competitiva en el sector agrícola. A pesar de las crisis que enfrenta este sector, tiene el potencial de garantizar la seguridad alimentaria europea y generar excedentes productivos competitivos. Por ello, no resulta conveniente para el capital agrícola estadounidense que este sector europeo se mantenga eficiente y exitoso.

Europa también dispone de industrias y servicios avanzados en el ámbito de la información, lo que le permite competir con el capital informático estadounidense. Los Estados miembros de la Unión Europea representan competidores potenciales y sólidos, tanto en el presente como en el futuro, para las grandes corporaciones tecnológicas estadounidenses, lo que convierte a estas infraestructuras en objetivos estratégicos para dicho capital.

El poder blando europeo se manifiesta de manera desigual en numerosos países, influido por el legado colonial y la centralidad cultural europea. El Renacimiento, la Ilustración y la transición hacia la industrialización produjeron un vasto corpus de conocimientos científicos, humanísticos y naturales que posicionaron a Europa como un modelo de modernidad. Sin embargo, el lado oscuro de este legado fue la explotación colonial de pueblos en África, Asia y América Latina, un impacto que aún persiste incluso después de los procesos formales o sustanciales de independencia.

El proyecto espacial europeo representa una iniciativa prometedora. Dado que el espacio exterior se ha convertido en un ámbito de inversión potencial y, bajo el capitalismo, en un campo de competencia, Europa cuenta con infraestructuras relativamente sólidas, empresas emergentes y capacidades de investigación científica avanzadas que podrían generar beneficios futuros significativos.

El dilema de la guerra en Ucrania

La guerra entre Rusia y la OTAN en Ucrania ha provocado un desgaste principalmente en Europa y Rusia, mientras que Estados Unidos emerge como el principal beneficiario. Europa depende en gran medida del gas y el petróleo rusos, mientras que Rusia depende de los ingresos derivados de su exportación. En este conflicto, la economía europea se ha visto dañada por las sanciones, y las fuerzas rusas se han visto desgastadas militarmente, lo que puede considerarse una forma de doble contención que, en última instancia, favorece a Estados Unidos.

El dilema del armamento israelí

Los países europeos dependen en gran medida del armamento y los sistemas de seguridad israelíes, a pesar de que Israel actúa como una herramienta estratégica de Estados Unidos. Esta dependencia constituye una debilidad estructural, ya que Israel es un aliado orgánico de Estados Unidos, cercano a ser un asunto interno estadounidense. Esta situación abre la puerta a presiones políticas y a posibles filtraciones de información, socavando la soberanía y la privacidad de los ciudadanos europeos.

España puede tomarse como ejemplo: mientras Israel establece fábricas de drones en Casablanca y desarrolla acuerdos militares con Marruecos, trata a España como un Estado que debe ser disciplinado, al tiempo que España depende parcialmente de sistemas de seguridad israelíes. Esto representa una grave vulnerabilidad para la soberanía española.

El dilema de la derecha europea

El auge de la derecha europea a nivel popular presenta paralelismos con los procesos vividos en Oriente Medio, donde la instrumentalización de la identidad derivó en violencia social. Este fenómeno, en Europa, puede transformar la identidad nacional en una ideología excluyente, inicialmente dirigida contra los migrantes, pero potencialmente expansiva hacia cualquier forma de diferencia.

Conclusión

Los riesgos que amenazan la seguridad colectiva europea están profundamente vinculados a la naturaleza del sistema capitalista. La barbarización del capitalismo no es una anomalía, sino una característica estructural. La etapa unipolar intensificó este proceso, y Trump no es más que un producto de esta dinámica. En ausencia de una pluralidad estructural y del pensamiento socialista, el equilibrio internacional sigue siendo la mejor opción para los pueblos y las clases más vulnerables. En este contexto, el debilitamiento de la Unión Europea representa una oportunidad de revitalización económica para Estados Unidos, especialmente ante la creciente posibilidad de una burbuja económica vinculada a la inteligencia artificial.

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