De Alepo a Teherán: la visión de Mikhail Awad
República de Palestina – Redacción de Asuntos Políticos
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El Medio Oriente atraviesa un momento histórico sin precedentes. Según el analista Mikhail Awad, la región camina hacia un conflicto abierto con múltiples escenarios posibles, más allá de las crisis tradicionales.
Para Awad, el mundo ya no funciona bajo reglas claras ni equilibrios sólidos. Hoy es rehén de voluntades unilaterales y de una lógica de hegemonía sin máscaras, encabezada por Estados Unidos en su versión más burda durante la era Trump.
Un mundo sin reglas
Desde proponer un “gobernador para Gaza” hasta declarar que Groenlandia podría tomarse “por cualquier medio”, la administración estadounidense trata la geopolítica como una propiedad privada.
Las amenazas contra Irán, señala Awad, no buscan necesariamente una guerra terrestre. Son parte de una estrategia de “máxima presión” diseñada para fragmentar y desestabilizar.
Alepo: fragmentación en lugar de resolución
Lo sucedido en Alepo no es un accidente. Es el resultado de acuerdos internacionales donde Estados Unidos, Turquía e Israel decidieron, mientras que las autoridades locales solo ejecutaron órdenes.
El objetivo no es solo derrocar un gobierno, sino fragmentar Siria en entidades divididas, debilitando los Estados fuertes del Levante.
El factor kurdo
Las fuerzas kurdas en Siria, especialmente las FDS (QSD), no han sido meramente defensoras de la sociedad. Según Awad, funcionaron como instrumentos de intereses estadounidenses y atlánticos.
La coincidencia entre movimientos kurdos en Siria e Irán sugiere un plan para trasladar el conflicto hacia Teherán, desgastando al país desde dentro.
Irán: un sistema complejo
Irán combina dos poderes dentro del Estado: uno militar-religioso liderado por el Líder Supremo y la Guardia Revolucionaria, y otro civil donde alternan gobiernos reformistas y conservadores.
Incluso las protestas populares más amplias no son suficientes sin una fractura interna en el núcleo del poder.
La paciencia estratégica en jaque
Awad critica la estrategia iraní de “paciencia estratégica” y gestión de conflictos mediante aliados externos. Esta táctica ha generado pérdidas en Líbano, Siria e Irak, mientras los rivales han declarado una guerra existencial abierta.
En este tipo de guerras, advierte, a veces el ataque es la mejor defensa.
Cartas de poder y disuasión
Irán tiene cartas de disuasión significativas: cerrar el Estrecho de Ormuz o Bab el-Mandeb, o movilizar fuerzas en Irak que alteren la presencia estadounidense.
La clave, dice Awad, es pasar de la defensa a la iniciativa política y militar frente a las intervenciones de Estados Unidos e Israel.
Conclusión: la batalla de voluntades
La región está al borde de una auténtica guerra existencial: un enfrentamiento entre proyectos de fragmentación y fuerzas capaces de resistir.
No hay neutralidad posible. O se impone la ecuación de la victoria, o se queda fuera de la historia.
“Hoy la pregunta no es cuánta fuerza existe, sino qué mentalidad es capaz de utilizarla en el momento adecuado”, concluye Awad.





